Enagás completa el sellado de los 13 pozos de Castor con un coste estimado de 241 millones
Enagás ha completado el sellado definitivo de los 13 pozos del almacenamiento subterráneo Castor, un avance operativo que cierra una de las principales etapas del proceso de abandono de la infraestructura. La finalización, anunciada el 5 de octubre, deja el proyecto preparado para retirar las instalaciones de superficie, pero no supone todavía su desmantelamiento íntegro.
Los trabajos de sellado tienen un importe total estimado de 241 millones de euros. La cifra permanece pendiente de las certificaciones finales, por lo que no debe interpretarse como un coste definitivo ya cerrado. Tampoco representa por sí sola el presupuesto de todas las fases del desmantelamiento.
Barreras permanentes para aislar los pozos
La intervención ha incluido la colocación de tres tapones en cada pozo. Las barreras combinan elementos mecánicos de aislamiento y tapones de cemento diseñados para mantener la integridad a largo plazo y separar las distintas formaciones geológicas atravesadas durante la perforación.
En la ejecución participó la plataforma marina Noble Resolve. Al finalizar el proceso, los revestimientos de los pozos se cortaron a más de tres metros por debajo del lecho marino. Con esta actuación se eliminaron los elementos que sobresalían y el fondo quedó despejado de las tuberías asociadas a los pozos.
Las operaciones se desarrollaron bajo los criterios ambientales y de seguridad de la Declaración de Impacto Ambiental y la normativa española para este tipo de trabajos. Los tapones permanentes cuentan con la aprobación de un verificador independiente, conforme a las exigencias de seguridad para instalaciones marinas.
El desmantelamiento de superficie sigue pendiente
El alcance del hito es concreto: los pozos quedan sellados de forma permanente, mientras que la retirada de las instalaciones marinas y terrestres constituye la fase final pendiente. Castor dispone de una planta de operaciones en Vinaròs, en Castellón, y de una estructura marítima situada a 21,6 kilómetros de la costa mediterránea.
Ambas instalaciones están conectadas por un gasoducto de 30,3 kilómetros, repartido entre un tramo submarino de 21,6 kilómetros y otro terrestre de 8,7 kilómetros. La distinción entre los pozos y los activos de superficie resulta esencial para delimitar qué trabajos han concluido y cuáles deben ejecutarse todavía.
Un proceso desarrollado por etapas
El sellado permanente responde al mandato público derivado del acuerdo del Consejo de Ministros del 31 de octubre de 2019. Antes de esta intervención, el almacenamiento había pasado por un proceso de hibernación técnica que incluyó el análisis de riesgos, la reducción controlada de la presión del gas, la inertización de las líneas de superficie y la preservación de los equipos.
También se realizó un sellado temporal previo, con comprobaciones de estanqueidad e instalación de tapones mecánicos adicionales. La actuación ahora concluida sustituye esa situación transitoria por barreras permanentes y permite avanzar hacia la última fase del proyecto.
Desde el punto de vista económico, el siguiente elemento relevante será la recepción de las certificaciones finales que permitan concretar el importe del sellado. Los 241 millones de euros siguen siendo una estimación: la conclusión técnica de los trabajos no equivale al cierre definitivo de su importe ni al de todo el desmantelamiento.

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