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Virtualware, la única "pure play" europea de XR industrial entra en el ejercicio que puede consagrar su tesis de inversión

Virtualware, la única "pure play" europea de XR industrial entra en el ejercicio que puede consagrar su tesis de inversión
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PcBolsa Redacción
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Desde Bilbao, los más de cincuenta ingenieros de Virtualware la primera empresa de realidad virtual de Europa: una compañía que entrena a operarios nucleares para GE Vernova, despliega salas inmersivas en 90 centros de Formación Profesional españoles y colabora con grupos de trabajo de la OTAN.

Cotiza en Euronext Growth Paris bajo el ticker ALVIR, y encara 2026 con la mejor cartera de su historia y un múltiplo inferior a cinco veces ventas frente al rango de ocho a quince habitual en el software empresarial europeo.




Madrid/París, abril de 2026.- Hay compañías que crecen a base de titulares y otras que lo hacen a base de contratos. La empresa española, Virtualware, que cotiza en Euronext Growth París bajo el ticker ALVIR, pertenece al segundo grupo.

Mientras la realidad virtual de consumo encadena ciclos de euforia y resaca (el último, el que dejó Meta al replegar su apuesta por el metaverso), en Bilbao una compañía vasca lleva veintiún años haciendo lo contrario: desde sistemas de realidad virtual y realidad aumentada a quien no se puede permitir errores.

Operadores nucleares que gestionan plantas atómicas alrededor del mundo, a fuerzas armadas y fabricantes industriales, confían en la tecnología que Virtualware para simular procesos críticos antes de desplegarlos en el mundo real.

Hoy en día, esa terquedad estratégica es Virtualware (EPA: ALVIR), la única empresa de realidad virtual empresarial cotizada en Europa, el mayor operador continental de XR industrial en bolsa y uno de los muy escasos pure plays de realidad virtual industrial cotizados en el mundo.

Virtualware no desarrolla aplicaciones de realidad virtual, sino que mantiene una tecnología propietaria que permite crear, desplegar asegurar sesiones de realidad virtual multiusuario sin depender de ningún proveedor cloud externo, en un marco de soberanía tecnológica necesaria en tiempos de inteligencia artificial.

Esa tecnologia se llama VIROO. Un operador nuclear puede revisar el diseño de un reactor en VR sin que un solo bit del modelo salga de su red. Un equipo de defensa puede entrenar maniobras conjuntas en una sala virtual aislada. Un centro de Formación Profesional puede dar clase de mecatrónica con simuladores que se actualizan centralmente desde Madrid.

Y todo corre en la infraestructura del cliente. Esa última frase, que parece técnica, es en realidad la clave del negocio: en una Europa cada vez más obsesionada con la soberanía digital, una plataforma XR que no depende de Microsoft, Google o Amazon vale más que una que sí depende.


De Bilbao al parqué de París

Virtualware nació en 2004 de la mano de Unai Extremo y Sergio Barrera, hoy consejero delegado y director de tecnología, respectivamente. Veintiún años después siguen al frente, lo que en una industria donde los fundadores se reciclan cada dos rondas de financiación ya es un dato en sí mismo.

Empezaron haciendo realidad virtual para Volvo, SEAT, Bosch, ADIF, Iberdrola, Petronas. Marcas grandes, proyectos a medida, facturación irregular.

Sobre esa intuición, Virtualware salió a bolsa en abril de 2023 en Euronext Access París —el segmento junior del mercado parisino— y, dos años después, en junio de 2025, dio el salto a Euronext Growth, escalón con mayor liquidez y exigencias de transparencia.

Una declaración de intenciones para una empresa tecnológica europea para la que más del cincuenta por ciento de la facturación proviene de Estados Unidos y Canadá (donde tiene oficinas regionales) y que tiene vocación internacional.

Las acciones de Virtualware son accesibles desde cualquier broker español, como las de la mayoría de compañías nacionales que cotizan en Euronext Growth, bajo el símbolo ALVIR. 

El año que lo cambió todo

2025 fue un año clave para Virtualware. La compañía cerró el año con ingresos de 4,32 millones, un EBITDA récord de 672.626 euros y, sobre todo, con la mejor noticia que puede dar una small cap: una contratación que duplicaba su facturación de golpe.

Más de 8 millones de euros en pedidos firmados, el mayor backlog de sus 21 años de historia, procedentes en su mayoría del sector público español y del nuclear.

En septiembre del año pasado, la empresa firmó con el Ministerio de Educación el mayor contrato de la historia de la empresa: cinco millones de euros para desplegar VIROO en los 66 Centros de Excelencia de Formación Profesional durante seis años, una operación que convierte a la plataforma vasca en estándar nacional de facto y eleva a más de 90 los centros educativos españoles equipados con su tecnología.

Consecuencia de ese trabajo, el 10 de enero de 2026, Virtualware ingresó 6,22 millones de un cliente de referencia. El cobro permitió cancelar deuda y dejar a la compañía en posición de caja neta proforma de 3,51 millones, la más sólida de su historia. Es decir: el balance, que arrastraba la cicatriz típica de cualquier small cap en transición, está limpio.

El renacer nuclear y la pista americana

Mientras el mercado se distrae con los casos de realidad virtual de turno, la empresa acumula catalizadores reales.

El primero es el renacer global de la energía nuclear, con nuevos programas de construcción en EE.UU., Reino Unido y Oriente Medio. Virtualware lleva años construyendo plantas virtuales junto a GE Vernova, líder mundial del sector, y acaba de incorporar a su Consejo Asesor Internacional a Stephanie Smith, ex ingeniera jefe nuclear de CANDU Energy. La homologación para operar en entornos nucleares es una barrera de entrada brutal y la compañía ya está dentro.

El segundo es Norteamérica, donde la firma factura ya el 40% de sus ingresos. Las oficinas de Orlando —junto al corredor de defensa estadounidense— y Toronto suman una decena de profesionales y un pipeline activo en defensa y nuclear. La compañía planea más inversión allí en 2026.

El tercero es la estrategia de M&A. En octubre de 2024, Virtualware compró la sueca Simumatik, especialista en gemelos digitales y virtual commissioning, por 1,37 millones de euros. La integración funciona y abre un mercado adyacente —el de gemelos digitales industriales— de 10.000 millones de dólares. Más importante: prueba que la dirección sabe identificar, comprar e integrar tecnología complementaria. Con la caja neta de 3,51 millones, la siguiente operación es cuestión de tiempo.

Lo que viene en 2026

Virtualware opera de acuerdo con planes estratégicos de tres años. El actual, que será renovado a finales del 2026, muestra un compromiso real con el crecimiento.

La carta al mercado que Extremo firmó el 12 de febrero compromete cifras: crecimiento orgánico superior al 30% en 2026 (más de 5,6 millones de ingresos), margen EBITDA del 20-25% e ingresos recurrentes que rozarán el 53% del total. La transición de servicios a producto, lentamente labrada desde 2022, empieza a notarse en los márgenes brutos —del 76% en 2022 al 92% en 2025— y proyecta para 2027 una facturación cercana a los 7 millones con un margen EBITDA del 25%. Económicamente, lo que está emergiendo es una compañía con perfil SaaS dentro de un envoltorio de small cap industrial.

El múltiplo que llama la atención

A 27 millones de capitalización y con 5,8 millones de ingresos guiados para 2026, Virtualware cotiza por debajo de cinco veces ventas. El software empresarial europeo comparable lo hace entre ocho y quince. La asimetría es evidente y explica el creciente interés que el valor empieza a despertar en círculos de inversión paneuropeos.

Una compañía con 21 años de historia, fundadores al timón, contratos plurianuales firmados con el Estado, exposición a nuclear y defensa, balance limpio y recurrencia creciente. Y un solo ticker en toda Europa que permita comprarla.

Aquí está disponible su Equity Story más reciente: https://virtualwareco.com/ir/equity-story-virtualware.pdf

Y esta es su ficha en Euronext París: https://live.euronext.com/en/product/equities/ES0105704003-XMLI