Repetiremos la película de julio de 2023. Llegaremos al fin de semana de las elecciones invertidos hasta las cejas y el viernes 27 unos confesarán que han vendido y los criticaremos por abandonar el barco. Y pensaremos si hicieron bien.
La acción bajará unos cuantos céntimos antes del domingo electoral porque mejor pájaro en mano.
Yo me quedé aquel viernes de julio dentro. El domingo, cuando vi el resultado, me fui a un bar y me emborraché. El lunes suspendieron la cotización. Cuando abrieron la cotización, había perdido cuarenta mil euros.
Me pareció inteligente, y respetable, que algunos hubieran saltado del barco. Esta vez, yo volveré a quedarme. Y si pierdo, volveré a emborracharme.